En su reciente comparecencia junto al director de la OMS, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha abordado la crisis del hantavirus vinculada al crucero repatriado. Según sus declaraciones, la responsabilidad política recae directamente sobre los gobiernos de cada país en el momento actual.
Sánchez ha subrayado que, ante una crisis sanitaria internacional de esta índole, los ejecutivos nacionales son los encargados de gestionar la situación de sus ciudadanos y de coordinar las respuestas de salud pública.
El presidente afirmó explícitamente que «los responsables políticos de los viajeros son los gobiernos ahora mismo de cada uno de esos países».
Defiende la actuación de España basándose en el Artículo 44 del Reglamento Sanitario Internacional, calificándola como una obligación legal ineludible para los países firmantes.
Más allá de los tratados, Sánchez ha destacado que atender a los afectados es una «obligación moral» hacia las familias y compatriotas que atraviesan situaciones críticas.
Aseguró que el Gobierno de España sigue muy de cerca la evolución de todos los pasajeros (incluidos los asintomáticos) ingresados en el Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid para garantizar la seguridad sanitaria del conjunto de la sociedad española.



