La temporada de playas se inaugura oficialmente este viernes en Rota, pero lo hace, una vez más, dejando fuera a las familias con mascotas. Tras el cierre definitivo de la polémica zona canina de Aguadulce-Peginas en 2024, el municipio afronta un nuevo verano sin ningún espacio público adaptado para el disfrute y esparcimiento de los animales de compañía.
Ante esta situación, la formación política Verdes Equo ha vuelto a poner sobre la mesa su propuesta histórica: reconvertir parte de la playa de Galeones (junto al Picobarro) en playa canina, un proyecto que, según el partido, solucionaría las carencias que arrastra el municipio desde hace más de una década.
La búsqueda de una playa canina en Rota se remonta a los estudios realizados entre 2014 y 2016. Aunque el Ayuntamiento se obstinó en ubicarla en la playa de Aguadulce-Peginas —logrando su apertura en junio de 2023—, la iniciativa nació con graves deficiencias que provocaron su cierre tras el verano de 2024, ya que se obligaba a mantener a los perros atados, contradiciendo el fin lúdico del espacio. Además, los accesos eran difíciles, no había aparcamientos ni servicios básicos.
La Técnico Sanitaria de la Delegación de Medio Ambiente rechazó el punto al confirmar que las aguas de Peginas no eran aptas para el baño, es más se eligió un entorno altamente sensible, hábitat de nidificación del chorlitejo patinegro, una especie protegida.
A pesar de que el veto sanitario paralizó Peginas, Verdes Equo recuerda que esto no impide que Rota tenga una playa canina, como demuestra la amplia red de espacios similares que funcionan con éxito en toda la provincia de Cádiz y el litoral nacional.
Verdes Equo defiende que la playa de Galeones cumple con todas las premisas técnicas y de seguridad exigidas por la comisión técnica de 2016. El partido verde destaca algunos argumentos a favor de este enclave urbano como la extensión y límites, ya que cuenta con casi 500 metros de playa (el doble que Peginas) y está acotada de forma natural por el Picobarro y el vallado de la Base Naval.
En cuanto a los servicios e infraestructura, dispone de aguas aptas para el baño, punto de agua potable, servicio de salvamento, socorrismo y aseos públicos.
Por último el control sencillo. Al tener un único acceso, sería muy fácil controlar los requisitos obligatorios para los animales (microchip, cartilla de vacunación en regla y uso de bozal para perros de más de 20 kg o PPP).
Desde la formación proponen que la reapertura del espacio sirva para crear puestos de trabajo, incluyendo la figura de un veterinario a pie de playa para certificar el acceso y asistir a los animales en caso de lesión, además de personal informativo.
El principal escollo para el Consistorio roteño radica en el temor a «perder puntos de calidad» turística. La habilitación de una playa para perros en una zona como Galeones podría poner en riesgo galardones tradicionales como la Bandera Azul o las certificaciones ISO y Q de Calidad.
Sin embargo, Verdes Equo invita al Ayuntamiento a cambiar de perspectiva. Sostienen que la pérdida de estos distintivos podría compensarse ampliamente con nuevos reconocimientos al alza, como el galardón «Ciudad turística amiga de los animales» que otorga anualmente la agencia Travelguau.
El partido verde concluye animando al gobierno municipal a tener «voluntad política» para reconducir la situación, aprovechando los kilómetros de costa locales para que Rota se convierta, de una vez por todas, en una ciudad verdaderamente Pet Friendly.








