Esto es una afirmación, no un eslogan, título de un libro o marca. Es el sentimiento de querencia que tenemos millones de españoles ante uno de los Cuerpos de Seguridad del Estado más reconocidos y prestigiados tanto a nivel nacional como internacional.
Fundado el 28 de marzo de 1844 por el mariscal de campo D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada, que diseñó su organización, moral y la Cartilla del Guardia Civil.
El artículo 1.º dice textualmente: El honor ha de ser la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo puro e intacto. Una vez perdido, no se recobra jamás.
Desde su fundación hasta nuestros días, son muchos los miembros de este glorioso Instituto Armado que han dado su vida, derramando su sangre, por defender a los ciudadanos, el ordenamiento jurídico, constitucional y a España en todo momento.
Los pasados, nunca olvidados, tiempos en los que la banda terrorista ETA mataba a diestro y siniestro en la creencia de un ilusorio ideario, aunque en verdad este grupo era una organización criminal en toda la extensión del término.
Ese negro periodo de la historia de España sigue muy latente en las víctimas, en las FFCCSSE, en las FF.AA., miembros de la judicatura, fiscales, profesores, funcionarios, empresarios, políticos o cualquiera que tuviera la mala fortuna de pasar al lado de un coche bomba en el momento de la explosión.
Personalmente, ese periodo no lo puedo olvidar, ya que tuve el inmenso privilegio de colaborar con la Asociación Víctimas del Terrorismo cuando era su presidenta doña Ana María Vidal Abarca. Me destaqué mucho en la defensa de las víctimas y en la crítica contra esta miserable organización criminal. Debo aclarar que mi padre, que fue policía hasta la hora de expirar, no murió a manos de ETA.
Ahora son muchos los campos de actuación, pero donde más víctimas está ocasionando en la Benemérita es en la lucha contra el narco. Casos como los de los agentes Miguel Ángel González Gómez, del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS), y David Pérez Carracedo, del Grupo de Acción Rápida (GAR), fueron arrollados por una narcolancha, pasando por encima de la embarcación neumática en la que iban con otros compañeros, en el puerto de Barbate (Cádiz), en la noche del 9 de febrero de 2024.
También murieron en acto de servicio en las aguas de Huelva el capitán Jerónimo Jiménez Molero y el agente Germán Pérez González el 8 de mayo de 2026 cuando sus embarcaciones colisionaron persiguiendo a una narcolancha. Los dos pertenecían al Servicio Marítimo.
Otros son arrollados en persecuciones contra narcotraficantes o mueren prestando cualquier servicio a los que sean requeridos.
A estas alturas de mi vida no sé cuántas palabras y páginas habré escrito de la Guardia Civil y de cuántos la conforman. Mujeres y hombres de honor que todos los días dan lo mejor de sí por todos y cada uno de nosotros.
He de reconoceros que tanto mi mujer como yo, ella tiene el corazón verde, cuando vemos a los motoristas del Subsector de Tráfico no nos inquietamos, sino que su presencia en las carreteras nos da seguridad. Lógicamente, si no se están cumpliendo las normas, es verdad que te puedes poner nervioso. Lo mismo ocurre cuando nos paran para un control; nada tememos, porque nada ocultamos.
Los que vivimos con la conciencia tranquila, que somos la inmensa mayoría, la presencia de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no nos inquieta absolutamente nada; más bien, damos gracias porque están ahí para protegernos.
¿O no nos sentimos orgullosos del escrupuloso trabajo que está desarrollando la Unidad Central Operativa y más concretamente el departamento anticorrupción de la Guardia Civil que dirige el coronel Antonio Balas en comisión de servicios tras su ascenso a petición del juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno?
Nosotros vivimos en un pueblo, el más pequeño de la provincia de Cádiz, que se llama Villaluenga del Rosario. Aquí no hay Policía Local, pero gracias a la Guardia Civil, no solo hay seguridad, sino que también la sentimos. Esto hace que los que aquí residimos gocemos de tranquilidad.
La Guardia Civil está conectada al mundo rural por medio de un indivisible cordón umbilical, ya que se fundó para proteger principalmente a personas, propiedad, garantizar el orden público y combatir el bandolerismo en pueblos y zonas rurales. Tras la disolución e integración del cuerpo de Carabineros en 1940, se hizo cargo también de la vigilancia de costas, fronteras y represión del contrabando.
Desde el 28 de septiembre al domingo 4 de octubre se ha celebrado en Cádiz la Semana Institucional de la Guardia Civil de 2026 con diversos actos que han servido para mostrar y acercar a la ciudadanía la grandeza de este Cuerpo.
No sé cuántos artículos llevo escritos, ni la IA es capaz de decírmelo; no puedo cuantificar los que le he dedicado a la Guardia Civil. Hasta el momento he escrito un libro dedicado a la parte más humana de sus miembros, que debo reconocer que ha sido un verdadero éxito en todos los sentidos. Por lo que puedo decir que conozco medianamente bien a este benemérito Instituto Armado.
Lo mejor es que cuando hablo o escribo pongo caras, nombres y apellidos, pues ya son muchos a los que conozco de forma personal, que son queridos amigos, también a hijos e hijas del Cuerpo, que son una verdadera institución dentro del mismo.
¿Qué hace diferente a la Guardia Civil?
Por un lado, es castrense y, por otro, sus miembros viven, en gran medida, formando una familia en las casas cuarteles. Esto hace que todos sean uno para todo, para lo bueno y también para lo malo.
Es un cuerpo donde se nota a la legua si la persona tiene o no vocación, porque la mayoría forman parte de generaciones de guardias civiles.
Además de un extraordinario nivel de excelencia y profesionalización.
Quiero a la Guardia Civil; es también una página en Facebook con la cual colaboro hace ya muchos años, que dirige y administra Mari Carmen G.S., hija del Cuerpo. Es como si fuera una casa cuartel virtual donde todos cuidan de todos.
El próximo lunes 12 de octubre es el día de la Fiesta Nacional de España, de la Hispanidad y de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Guardia Civil.
Me despido con la frase del sargento de la Guardia Civil, Manuel Serrano con el cual me une una buena amistad.
“Quien me conoce, sabe que daré siempre hasta el último aliento por servir al ciudadano, razón de ser de nuestra existencia y al que todos como Guardias Civiles nos debemos».
Viva la Virgen del Pilar.
Viva siempre la Guardia Civil.
Jesús Rodríguez Arias








