Alumnos del CEIP San Ignacio de San Fernando han tomado el Ayuntamiento de la localidad para dar sus clases, a consecuencia de la inundación de una de las aulas del nuevo edificio donde están ubicados. Padres, madres, alumnos profesores, se han manifestado con pancartas por las calles, hasta llegar a las puertas del Consistorio donde se han concentrado e informado a lo presentes de su problemática.
El citado centro educativo, lleva años sufriendo reveses debido al estado que presenta el edificio por falta de mantenimiento, lo cual ha provocado con el paso del tiempo, deterioros en parte de la estructura.
Tras lo sucedido este fin de semana, y que el Ayuntamiento sigahaciendo oído sordos a sus reclamaciones, los padres decidieron poner hoy rumbo al Consistorio como medida de protestas. El asentamiento producido de manera pacífica dentro del edificio municipal por parte de los alumnos afectados, ha tenido como objetivo remover conciencias, sobre todo de la máxima responsable de la ciudad, la socialista Patricia Cavada, la cual ni se le ha visto ni se le ha esperado. Algo que no es nuevo, y que pone de manifiesto, según apuntan algunos padres a la falta de «sensibilidad de la alcaldesa”.

Los padres no entienden como el edificio en el que ahora se ubican sus hijos, y que fue arreglado hace poco más de un año, haya vuelto a presentar problemas, hasta el punto de inundar la clase. “¿Que ha sido una obra o un reparcheo?. Hay dinero para fiestas como Halloween donde se gasta 130.000 euros en adornos pero para mantenimiento de colegios parece que muy poco, porque el CEIP San Ignacio está como está por dejadez. Que no nos tomen por tontos”, aseveran.
Así las cosas, la pelea entre administraciones es histórica, ya que aunque las competencias de mantenimiento son del Ayuntamiento, las de la estructura del edificio pertenece a la Junta de Andalucía. Una guerra que los padres no entienden sobre todo cuando se trata de la seguridad y educación de sus hijos, los mismos que tienen que sufrir la los reproches entre administraciones que finalmente solo hace dilatar el problema en el tiempo, sin que hasta el momento se haya dado una solución definitiva.

La comunidad educativa pide una solución urgente, con el miedo en el cuerpo. No quieren que los rumores existentes, se hagan realidad, y es que el edificio se declare en ruinas y que los alumnos tengan que ubicarse en otros centros educativos. Por ello solicitan que las administraciones tomen cartas en el asunto de una vez por todas.



