“Ya se está trabajando en la resolución del contrato y en la elaboración del pliego para que todo concluya antes de la temporada estival”. Así de contundente se mostraba el portavoz del equipo de gobierno municipal, Conrado Rodriguez cuando anunció el cierre de las puertas del Real Teatro de las Cortes con la suspensión de todos los espectáculos previstos.
La verdad es que el contrato con la adjudicataria finalizó el pasado mes de junio, por lo que ya no sería necesaria la resolución del mismo. En estos momentos, nada se sabe de la próxima temporada de otoño-invierno. En el aire queda la realización de la misma ya que la gestión del Real Teatro ya acumula dos meses sin contrato y no se vislumbra la licitación del mismo a corto plazo. En caso de que la intención del Gobierno municipal, y la delegación de Cultura, sea la propia licitación; la misma podría durar un mes en el mejor de los casos; siempre y cuando no existan conflictos de renuncias o impugnaciones que llevarían a dilatar el procedimiento durante algunos meses más, poniendo en peligro el programa de otoño-invierno 2021-2022.
Los más perjudicados son los trabajadores del Real Teatro de las Cortes que aún no han recibido los sueldos atrasados de la empresa que ya ha terminado su contrato, y que llevan casi diez meses en el paro sin tener tampoco respuesta por ningún representante del Gobierno municipal que les garantice sus puestos de trabajo.
Se complica también la realización del acto institucional de la festividad del 24 de septiembre. Una situación que podría solucionarse con un contrato de urgencia, aunque la urgencia sea de difícil defensa tras algunos meses sin contrato. O también modificando la celebración del acto, que podría celebrarse en otra ubicación por primera vez en la historia del mismo.
Habrá que seguir esperando para conocer los detalles sobre la licitación del contrato de gestión del espacio cultural más importante de la ciudad, y que se pueda presentar un programa “potente, ambicioso, y de calidad” como vendía la edil de Cultura, Maria José Foncubierta, un mes antes del cierre del teatro mas importante de la democracia de España. Y tal vez el problema de la escasa venta de entradas pudiera estar ahí, en el programa, ya que la programación del Gran Teatro Falla, el Moderno de Chiclana o el Villamarta de Jerez han terminado todos sus ciclos de manera exitosa y bajo el lema de “Cultura Segura” con llenos cada semana, con los aforos reducidos y guardando las distancias de seguridad; así como el fomento del uso de la mascarilla de forma obligatoria.
Esperemos que todo se solucione y no volvamos a vivir de nuevo el bochornoso acto de la presentación de los Reyes Magos, donde la primera autoridad de la ciudad se sintió visiblemente molesta con la reivindicación pública que hicieron los trabajadores del Real Teatro, que llevaban sin cobrar desde cuatro meses atrás.



