AGADI denuncia el grave incidente ocurrido el pasado jueves 4 de diciembre en la estación de San Fernando-Centro, donde Sergio Castañeda, vicepresidente de la entidad y usuario de silla de ruedas eléctrica, quedó completamente atrapado en el andén al encontrarse el único ascensor accesible averiado desde hacía días y sin ningún aviso previo para los viajeros.
El afectado había comprado su billete en la estación de Segunda Aguada (Cádiz) y, según explica, Renfe no proporcionó ninguna información —ni verbal ni señalizada— que advirtiera de la falta de accesibilidad en su estación de destino. Esta ausencia de aviso impidió que pudiera tomar decisiones alternativas y lo dejó en una situación de indefensión absoluta.
Al llegar a San Fernando-Centro, no había personal de Renfe en la estación, y la única vía de comunicación fue el interfono de incidencias. Desde allí se le indicó que continuara hasta otras estaciones cercanas, pese a que algunas de ellas tampoco eran accesibles, como Puerto Real. La propuesta era totalmente inviable, especialmente teniendo en cuenta que se dirigía a una cita médica hospitalaria en el Hospital San Carlos, programada con un año de antelación.
Ante la imposibilidad de abandonar el andén, fue necesaria la intervención del Servicio de Bomberos de San Fernando. Los efectivos tuvieron que cargar manualmente la pesada silla de ruedas eléctrica y, posteriormente, elevar al usuario por las escaleras. Los bomberos confirmaron que dos días antes habían tenido que realizar el mismo operativo con otra persona en silla de ruedas, lo que evidencia que la avería era conocida y prolongada en el tiempo.
El afectado denuncia haber sufrido una crisis de ansiedad, además de perder su consulta médica “irreemplazable”, calificando la situación como “indigna, evitable y peligrosa”. Tras más de dos horas y media atrapado, pudo abandonar el andén únicamente gracias a la intervención de los bomberos.
“No se trata solo de una avería; se trata de que nadie informa, nadie avisa y nadie se responsabiliza. Quedé atrapado literal y emocionalmente. Esto pone en riesgo mi integridad y la de cualquier persona con movilidad reducida. Nos tratan como ciudadanos de segunda y quedamos indefensos ante situaciones que se prolongan en el tiempo”, declara el vicepresidente de AGADI.
Desde AGADI insisten en que no se trata de un caso aislado, sino de una vulneración sistemática y recurrente de los derechos de las personas con movilidad reducida. Un hecho especialmente grave al producirse justo después del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Por ello, la entidad exige a las instituciones un compromiso real y efectivo para evitar que situaciones como esta continúen repitiéndose.
El afectado ha presentado una reclamación formal a Renfe, solicitando explicaciones, compensación y medidas inmediatas que garanticen que ninguna persona con movilidad reducida vuelva a enfrentarse a una situación semejante.



