La zona litoral comprendida entre Bajo de Guía y Bonanza se consolida, un año más, como el punto negro medioambiental de nuestra ciudad. Ecologistas en Acción denuncia que, tras un 2024 y 2025 catastróficos para nuestras costas, el inicio de 2026 mantiene la misma tónica de vertidos incontrolados, falta de limpieza y amenazas al patrimonio natural.
A pesar de que 2025 fue un año especialmente lluvioso (con un 34% más de precipitaciones sobre la media), la organización recalca que la mayoría de los episodios de contaminación no se deben a causas meteorológicas, sino a infraestructuras deficientes o ilegales:
- Avenida Cabo Noval: Una nueva rotura en la tubería de Bajo de Guía (reparada apenas en noviembre de 2024) lleva más de 48 horas vertiendo aguas residuales sin que existan lluvias que lo justifiquen.
- Calle La Habana (Bonanza): El aliviadero clandestino, que carece de autorización legal, continúa activo tras haber sido foco de contaminación microbiológica ya señalada por la Consejería de Salud en 2025.
- Arroyo del Salto del Grillo: Representa el caso más grave. Lleva vertiendo de forma casi ininterrumpida desde noviembre de 2025, manteniendo el camino inundado de aguas fecales en su zona alta.
La playa de Bonanza no solo sufre la contaminación del agua; se enfrenta a una erosión costera galopante que pone en riesgo la banda de vegetación de retamas blancas. Este es el hogar de una de las últimas poblaciones de camaleón común, especie protegida cuyo hábitat está desapareciendo bajo los vertidos y el abandono.
Asimismo, los navazos de marea, joyas de la agricultura tradicional y el paisaje sanluqueño, se encuentran bajo la amenaza directa de la presión urbanística.
Ante esta situación de emergencia ambiental y riesgo para la salud pública, Ecologistas en Acción exige a las administraciones competentes una restauración integral basada en cuatro ejes urgentes como el cese inmediato de los vertidos: Eliminación definitiva de los puntos de vertido de aguas residuales y sellado del aliviadero clandestino de Bonanza.
La protección de la fauna y flora: Restauración de la franja de vegetación natural y blindaje del hábitat del camaleón común.
El «freno a la especulación«:» Cambio de la categoría urbanística de los sectores Verdigones 2 y 3, pasando de suelo urbanizable a No Urbanizable.
Y la recuperación del patrimonio agrícola: Conservación paisajística de los navazos litorales y fomento de la agricultura ecológica como modelo sostenible de gestión del territorio.
«No podemos permitir que la zona de Bajo de Guía-Bonanza sea tratada como el vertedero de la ciudad. Es hora de que el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía pasen de los parches temporales a una solución estructural que proteja nuestra salud y nuestro entorno«, finalizan.



