Quiero rendir por medio de la tribuna que me ofrece cada semana Sal Televisión un homenaje a un colectivo que rara vez se le tiene en cuenta en reconocimientos públicos, los eternamente olvidados, muchas veces despreciados e incluso ninguneados pero que prestan unos servicios esenciales a la comunidad manteniendo el orden y vigilando para que no pase nada que no deba pasar. Me estoy refiriendo a los Vigilantes de Seguridad.
Sus amplias funciones vienen desarrolladas por el Ministerio del Interior y os invito a visitar su página web dentro del apartado de Personal de Seguridad Privada se encuentran los Vigilantes de Seguridad.
Siempre atentos, siempre serviciales, siempre cumpliendo con su cometido desde la más escrupulosa educación y buen trato.
Son sus principales funciones las de vigilancia y protección realizando rondas y patrullas para detectar cualquier amenaza o irregularidad, encargándose de la protección de personas y bienes. Control de accesos verificando la identidad de las personas que entran y salen de un lugar, pudiendo realizar controles de objetos personales, paquetería y vehículos. Prevención de delitos realizando las comprobaciones necesarias para prevenir o impedir la comisión de delitos como robos, hurtos o cualquier acto de vandalismo. Colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Si se produce un delito pueden detener a los delincuentes y ponerlos a disposición de los antedichos. Otros servicios como la realización de tareas de gestión de alarmas o protección de objetos valiosos.
Características de los vigilantes de seguridad: Portan un uniforme que los identifique como vigilantes de seguridad de una empresa privada, deben estar acreditados con un distintivo visible, para ejercer sus funciones es necesario contar con una formación específica como el curso de Vigilancia y Seguridad Privada. Deben estar habilitados por la autoridad competentes para el ejercicio de sus funciones.
Los Vigilantes de Seguridad son profesionales de un sector muy amplio y a la vez específico. Es injustos tratarlos, como más de algunas veces se hace, como “segurata” que es lo mismo que decir que los que guardan la seguridad, sin ninguna titulación específica, en las puertas de locales de copas donde basta con tener nociones de defensa personal y un cuerpo musculado a base de gimnasios o de otras cosas como anabolizantes. Con todos mis respetos a este último gremio pues no debe ser fácil mantener el orden en lugares como estos sobre todo cuando existe gran afluencia de clientela.
Conozco a muchos Vigilantes de Seguridad, algunos buenos amigos, verdaderos hermanos, y sé de su día a día, de los problemas que tienen para ejercer sus funciones, las horas que tienen que echar para llevar un sueldo algo digno a sus casas. Lo sé porque en mi vida profesional he conocido a muchos de estos ejemplares profesionales y por eso me duele que muchas veces su trabajo, el servicio que prestan a las instituciones públicas, privadas y a la comunidad, no reciban el reconocimiento que en justicia debieran.
De ahí el motivo de este artículo, de esta tribuna de opinión, a modo de sincero homenaje y reconocimiento a todos los hombres y mujeres que componen el sector en la seguridad privada y más concreto dentro de los que son los Vigilantes de Seguridad.
Con admiración.
Jesús Rodríguez Arias


