Cuando hace tres años veía la luz “Corazón verde”, esas historias en torno a la Guardia Civil que han dado la vuelta a España de norte a sur, de este a oeste, e incluso ha llegado más allá de las fronteras internacionales sabía que comenzaba lo que he denominado trilogía existencial. Tengo que admitir que admiro profundamente a la Benemérita, que valoro su trabajo, que me siento orgulloso de los que conforman tan glorioso cuerpo y que doy las gracias por tantas muestras de cariño como he sido depositario tras la publicación de este libro. La razón de escribirlo fue rendir un homenaje al admirable instituto armado y por medio de este al primo hermano, más hermano que primo, de Hetepheres, Miguel Ángel Collantes, que es y será mientras viva guardia civil.
El pasado año dos mil veinticuatro salió a la luz “Enriqueta (La vida de un pueblo a través de su mirada) en el que rendía un sencillo homenaje a nuestra candorosa perrita y por medio de sus ojos tan llenos de nobleza hablaba de la realidad de los pueblos, con sus pros y contras, pues soy buen conocedor de estos y porque actualmente resido en uno de ellos, aunque ya esta etapa esté camino de finalizar.
Enriqueta fue un libro que llegó a todo el mundo y que fue reconocible para los que han nacido o vivido en pequeñas poblaciones. En algunos lugares, no obstante, lo que en él se decía, no gustó mucho y algún mandatario lo incluyó en la lista negra que hizo que la mayoría de los vecinos ni se interesaran por el mismo. Me imagino que algún regidor con exceso de imaginación se dio por aludido y ya sabemos cómo se las gastan los que manejan el poder absoluto en los pueblos. En muchos fue muy bien acogido, en otros lugares como en mi querida Cantabria también gustó.
Llegaba el momento de poner punto final a esta trilogía. Sabía que esta vez la obra literaria tendría que ir dedicada a la Policía Nacional, que es el que me toca de lleno al ser hijo del Cuerpo. Os confieso que no sabía ni cómo meterle mano ya que era hacer realidad un proyecto que tenía pensado desde hace treinta y cinco años nada más y nada menos.
Me costó sangre, sudor y lágrimas ponerme frente a la cuartilla en blanco. Opté por escribir historias de policías y sus familias, la mayoría contadas por los protagonistas, aunque todas ellas noveladas. Repasé los departamentos, unidades y servicios que conforman la Policía Nacional y con bastante respeto me puse a escribir.
Elegí al pequeño pueblo de la Cantabria interior llamado Loma Somera, situado en el Real Valle de Valderredible, para escribir desde el silencio y la paz. Necesitaba aislarme, abstraerme del mundanal ruido, alejarme de lo que distrae e incluso intoxica. Tenía que poner patas arriba los recuerdos de mi vida y eso no es nunca fácil.
Ha sido un tortuoso camino porque por un lado tenía remover mucho de lo que tenía olvidado y para colmo de desgracias tuvimos que afrontar una situación dramática y traumática que describe con elegancia mi buen hermano Ángel Revaliente en el prólogo “En momentos difíciles, por las circunstancias de terceros, por advenedizos que desde la crueldad de sus mentes son capaces de romper la paz interior de las personas y de las familias”.
A dos semanas de terminar el pasado año afronté, sacando fuerzas de flaquezas, la parte final del manuscrito con capítulos muy especiales siendo los tres últimos los más personales pues están dedicado a mi querido amigo Pablo Ruano Moreno, que es el autor del epílogo y Policía Nacional, a mi hermano Ángel Revaliente Domínguez, que es por derecho propio mi prologuista de cabecera e ilustre periodista jerezano y para terminar el capítulo donde me desnudo como nunca lo he hecho y que se titula “el hijo del Policía”.
Antes de comenzar siquiera a poner palabras negro sobre blanco tenía cuatro cosas muy claras: Que tanto Ángel Revaliente como José Manuel Espigado Espejo, me acompañarían como prologuista y editor respectivamente, que el libro terminaría con un epílogo que estaría firmado por un policía en activo siendo Pablo Ruano Moreno la persona encargada para hacerlo y que la presentación oficial del mismo estaría a cargo de mi admirado amigo Luis Rodríguez Rodríguez, comisario retirado de la Policía Nacional y escritor. Él estuvo al frente de la comisaría de San Fernando entre 2015 y 2018 siendo una persona muy conocida y reconocida.
Debo decir, a tan solo unos días de que se presente oficialmente, que la repercusión que ha tenido ha sido maravillosa. Son muchos los policías, periodistas y personas relacionadas con la Policía Nacional que tienen ya en sus manos un ejemplar “de corazón azul”. Reconozco que esta obra literaria ha sido como un tómbolo que me ha unido más si cabe al Cuerpo del que me enorgullezco de ser hijo.
Este lunes 23 de junio a las siete de la tarde se presenta de forma oficial en San Fernando. Será en el Centro de Congresos “Cortes de la Real Isla de León”, epicentro de la vida social y cultural de nuestra bendita Isla. Lo presentará, como antes he referido, Luis Rodríguez Rodríguez, intervendrán Ángel Revaliente y Pablo Ruano Moreno, prologuista y autor del epílogo respectivamente.
Seguro que ese día descubrimos muchas cosas del libro y de cuantos lo conformamos. A partir del lunes próximo “de corazón azul” comenzará a caminar por sí mismo.
Jesús Rodríguez Arias


