Las delegadas de CCOO en el comité de empresa del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Sanlúcar han alzado la voz ante el estancamiento de las negociaciones y la falta de avances en la municipalización del servicio. El comité exige a Izquierda Unida (IU) que cumpla con los compromisos adquiridos y lanza una advertencia clara: no permitirán que la plantilla sea utilizada como moneda de cambio o herramienta de confrontación política.
La presidenta del comité de empresa, Rocío Rodríguez, ha denunciado que, tras 19 años de externalización desde la entrada en vigor de la Ley de Dependencia, el modelo privado ha demostrado ser un fracaso tanto para las trabajadoras como para la calidad asistencial.
“Es un servicio social que debe ser gestionado por la Administración. Cuando cae en manos privadas, la calidad del empleo se desploma”, señala Rodríguez. El comité detalla una lista de irregularidades que definen el día a día de la plantilla con contratos precarios y acumulación de horas complementarias sin el debido abono ni registro horario transparente.
Denucian la inexistencia de conciliación. Requerimientos telefónicos constantes, falta de cuadrantes claros que incluyan desplazamientos y descansos, y ausencia de las 48 horas de descanso reglamentarias.
Otro punto denunciado en el comunicado es la falta de condiciones ha provocado una fuga de profesionales hacia otras localidades en busca de mejores condiciones de vida.
Por último, afean que, tras décadas de privatización, los beneficios empresariales deberían haber revertido en la mejora del servicio y en condiciones dignas, algo que no ha ocurrido.
La situación ha alcanzado niveles críticos. En los últimos tres años, la plantilla ha pasado de 286 a 491 auxiliares. Muchos de estos trabajadores cuentan con contratos de menos de 30 horas, pero se les imponen cuadrantes que superan sus horas contratadas, una realidad que el comité tilda de insostenible para la salud física y mental de los empleados.
El comité de empresa ha querido salir al paso de las acusaciones vertidas por otras fuerzas políticas, como el PSOE, que han intentado vincular a CCOO con intereses partidistas.
«Acusar a CCOO de estar en manos de un partido político es un insulto a nuestra historia, a nuestra legitimidad y a nuestra independencia», afirma tajante Rocío Rodríguez. «Somos un sindicato de clase que se enfrenta a cualquier partido, sea cual sea, que degrade la situación laboral de nuestros trabajadores. Es una falta de respeto a la facultad de un grupo de mujeres que nos hemos organizado libremente para defender nuestra dignidad».
Las representantes de CCOO insisten en que el comité de empresa seguirá luchando con la misma firmeza que hasta ahora. Su demanda es clara: el fin de la gestión privada y la asunción pública del servicio por parte del Ayuntamiento de Sanlúcar.
El comité concluye haciendo un llamamiento a la responsabilidad política, recordando que, más allá de las siglas y las disputas partidistas, lo que está en juego es la calidad de vida de cientos de trabajadoras y la seguridad de las personas dependientes a las que atienden diariamente.



