El martes 15 de septiembre, el sargento de la Guardia Civil, D. Manuel Serrano Oliva, se despedía de las autoridades de Grazalema, en el último día en el que ostentaba la comandancia del Puesto sito en esta localidad, ya que asume nuevas responsabilidades dentro del Instituto Armado que fundara el 28 de marzo el II Duque de Ahumada.
Esta noticia, lógicamente, a los que hemos tenido el privilegio de tratarle nos ha causado lógicos sentimientos de tristeza, ya que en la figura del sargento Serrano se compendiaban los altos y beneméritos valores que se condensan en la Guardia Civil.
En él se cumplen los siguientes principios:
El honor: Es la principal divisa; debe conservarse sin mancha, ya que una vez perdido no se recobra jamás.
Fuerza moral: El prestigio y la fuerza moral del cuerpo son fundamentales para asegurar la existencia y respetabilidad de la Institución.
Buena conducta: El guardia civil debe ser un ejemplo de aseo, compostura, buenos modales y honradez, prohibiendo el uso de malas palabras, vejaciones o acciones bruscas.
Prudencia y firmeza: El guardia debe ser prudente sin debilidad, firme sin violencia y usar como primeras armas la disuasión y la fuerza moral antes de cualquier medida.
Auxilio al ciudadano: Representa un auxilio y alivio para el afligido, inspirando confianza de seguridad y protección ante el peligro o desgracia.
Estos se compendian en los primeros artículos de la Cartilla de la Guardia Civil y los que la conforman la ponen en práctica cada día porque forma parte de su propio itinerario existencial.
El sargento Manuel Serrano, en los dos años y medio que ha ostentado la máxima responsabilidad en el Puesto de Grazalema, se ha desvivido en el ejercicio de sus funciones, asumiendo la realización de cada servicio como solo lo sabe hacer un guardia civil.
La dotación que se encontraba a su cargo, profesionales de vocación, ha ofrecido y dado seguridad a los pueblos que tenían a su cargo.
Como vecino de Villaluenga del Rosario, solo puedo darle las gracias porque este querido pueblo carece de policía local y la seguridad que ofrece la Guardia Civil es mucha. La patrulla pasa varias veces al día y cuando ha ocurrido alguna circunstancia especial, ahí han estado con el sargento a la cabeza.
Así mismo, el Puesto de Grazalema, con el sargento Manuel Serrano a la cabeza, ha tenido que enfrentarse a un grave incendio y sobre todo a las consecuencias del tren de borrasca del pasado mes de febrero, donde se vieron imágenes que espeluznaban de calles anegadas, el agua saliendo de las alcantarillas, los enchufes en las casas, los ruidos de piedras y movimientos sísmicos que propiciaron el desalojo total de la población.
Ese hecho, junto con la actitud de los miembros del acuartelamiento de la Guardia Civil en un primer momento, generó un profundo agradecimiento en el pueblo. Posteriormente, también llegaron unidades especializadas para unirse al operativo de emergencias.
El sargento Serrano es un guardia civil de larga trayectoria donde ha destacado por su lucha contra el narcotráfico y la inmigración irregular, la prevención de la delincuencia y la coordinación de emergencias.
Ha sabido poner su impronta de persona seria, cercana y empática con los que han sufrido algún acto delictivo, con los que lo pasan mal por circunstancias anómalas, por los que sufren un desgarro emocional.
Como buen guardia civil, siempre está al servicio de España, del ordenamiento jurídico y constitucional, así como de todos los ciudadanos en general.
Hetepheres y yo hemos encontrado en él a un servidor de la ley cercano, que siempre es de agradecer, especialmente en los momentos difíciles de la vida.
Nosotros siempre lo llevaremos en el corazón con admiración y gratitud.
Hombre muy familiar, que disfruta del tiempo con sus seres queridos, sus amigos de toda la vida y del lugar que lo vio nacer hace algunos años.
Manuel es un superviviente, que siempre está dispuesto a ofrecer un consejo oportuno, sostenerte con sus manos, apoyarte siempre, además de ser meticuloso al extremo en el ejercicio de sus funciones.
Sí, porque los que conforman la Guardia Civil no pueden separar lo que es su vida privada de la profesional porque sencillamente llevan a la Benemérita inoculada en la sangre.
Ahora, solo le deseo lo mejor en la nueva encomienda que tiene entre manos. Sé que la desarrollará desde el honor, su principal divisa, y la responsabilidad que le es característica.
Amigo Manuel, gracias por todo y por tanto. En nosotros siempre encontrarás unos sinceros amigos que te estarán agradecidos hasta que Dios nos llame de este mundo. Eres un hombre de honor, un caballero, un Guardia Civil que lleva día a día a la práctica los valores recogidos en la Cartilla que redactara el Duque de Ahumada.
Ya sabes dónde nos tienes siempre.
Nunca te olvidaremos.
Gracias por una ejemplar labor al frente del Puesto de la Guardia Civil de Grazalema.
La admiración que siento la extiendo también a la dotación de este puesto, que cada día nos protege con el ejemplar servicio que realizan.
Que la Virgen del Pilar, como hombre de fe que eres, te ayude y guíe por siempre.
Jesús Rodríguez Arias
* Sirva también este artículo para mostrar nuestra gratitud y admiración por el Cabo Juan Carlos, que después de seis años prestando servicio en Grazalema también ha cesado en el Puesto para desarrollar sus funciones dentro de otro destino.







