La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha financiado un avance pionero en ingeniería costera: un modelo matemático que permite calcular con precisión quirúrgica la cantidad de arena necesaria para recuperar las playas tras los temporales. Este sistema, liderado por la Universidad de Cádiz (UCA), promete una gestión mucho más eficiente de los recursos públicos al evitar el aporte excesivo de sedimento que exigían los métodos tradicionales.
Hasta la fecha, la regeneración de costas se basaba mayoritariamente en el «ábaco de James», una fórmula de 1975 que suele pecar de conservadora. El nuevo modelo andaluz introduce una innovación crítica: en lugar de un cálculo general, realiza un análisis pormenorizado de la granulometría.
- Análisis grano a grano: Se compara la arena original de la playa con la de aportación, analizando el porcentaje de cada tamaño de grano.
- Predicción de pérdida: El modelo estima con exactitud qué parte del material permanecerá en la orilla y cuál será arrastrado por el mar.
- Eficiencia: En casos donde el sedimento nuevo es más fino o diferente al original, el método tradicional puede llegar a sobreestimar el volumen necesario en más de un 60%.


La precisión de este modelo no solo tiene una vertiente técnica, sino también económica y ecológica. Según explica el investigador de la UCA Juan José Muñoz Pérez, cada metro cúbico adicional de arena supone un incremento significativo en el presupuesto de las obras de regeneración.
Además, el ajuste preciso ayuda a mantener la dinámica natural de la costa. Aportar arena demasiado fina facilita su pérdida rápida, mientras que una demasiado gruesa puede alterar la pendiente de la playa y dañar su ecosistema.
Para el desarrollo del estudio, publicado en la revista Marine Geology, se utilizaron muestras de la playa de Santa María del Mar y sedimentos procedentes de los dragados del puerto de Cádiz. Tras las pruebas de laboratorio mediante tamices, el equipo se prepara ahora para el siguiente paso: aplicar el sistema en regeneraciones reales sobre el terreno.
Este proyecto ha contado con el respaldo de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, fondos propios de la Universidad de Cádiz y el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación.



