La Capilla de la Antigua, histórico enclave situado junto a la Puerta del Arroyo e integrado en las Murallas de Jerez, ha reabierto oficialmente sus puertas al culto religioso tras someterse a intensos trabajos de acondicionamiento e intervención.
El acto central tuvo lugar este pasado sábado con una Solemne Eucaristía y bendición presididas por el obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, José Rico Pavés. La ceremonia contó con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, María José García-Pelayo, acompañada por miembros del gobierno local.
Para solemnizar la reapertura de este emblemático espacio, la Hermandad del Cristo de la Viga trasladó de forma extraordinaria a su titular y copatrona de la ciudad, Nuestra Señora del Socorro, desde la Catedral hasta las puertas de la capilla, retornando al templo catedralicio una vez concluido el acto.
Alianza institucional y gestión cofrade
La recuperación del templo ha sido posible gracias al acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento de Jerez, la Diócesis de Asidonia-Jerez y la Hermandad del Cristo de la Viga. En virtud de esta colaboración, el Consistorio —titular de la propiedad— formalizó el pasado 27 de marzo la cesión del inmueble al Obispado por un periodo de 30 años, pasando posteriormente su uso y gestión a manos de la cofradía del Lunes Santo.
La propia corporación del Cristo de la Viga ha financiado y ejecutado las obras necesarias para el acondicionamiento del pequeño recinto, con un desembolso económico situado entre los 6.000 y los 7.000 euros.
Durante la jornada, la regidora jerezana destacó que este proyecto comenzó a gestarse dos años atrás y puso en valor el entendimiento entre las distintas partes para recuperar el patrimonio de la ciudad, devolverle su uso devocional y permitir que pueda ser visitado por la ciudadanía.
Un enclave barroco del siglo XVIII
Construida a comienzos del siglo XVIII como anexo a la Puerta del Arroyo, la Capilla de la Antigua sirvió originariamente como humilladero para que los viajeros que abandonaban Jerez pudieran detenerse a orar. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, con la desamortización de Mendizábal, el inmueble quedó desacralizado y perdió la función religiosa para la que fue concebido.
Ubicada en el Sector XIV ‘San Ildefonso’ y catalogada con protección de Interés Específico, la edificación presenta marcadas características arquitectónicas:
- Integración en la Muralla: Se encuentra adosada y parcialmente encastrada en el lienzo defensivo, adaptando su planta rectangular al trazado de la antigua cerca.
- Superficie y acceso: Levantada en piedra arenisca, dispone de 28 metros cuadrados construidos (25 m² útiles) repartidos en dos estancias, con una entrada elevada a la que se accede mediante siete peldaños.
- Elementos singulares: Conserva en su fachada la moldura superior característica del barroco jerezano. Aunque en sus orígenes contaba con rejas que permitían la oración desde el exterior sin necesidad de abrir el recinto, hoy en día dispone de una puerta de madera.
Con la bendición del recinto, Jerez recobra un valioso fragmento de su patrimonio histórico y espiritual, devolviendo la actividad religiosa a un monumento con más de trescientos años de historia.








