Este domingo quiero dedicar mi semanal artículo en Sal Televisión a una mujer digna y valiente, que es miembro de la Policía Nacional, de la UPR, que ostenta la portavocía a nivel nacional de JUPOL, sindicato mayoritario de la escala básica a nivel nacional, y que hace años fue exjugadora de baloncesto, a la cual conocí por medio de las redes sociales y muy especialmente gracias a mi libro “de corazón azul”, que está justamente dedicado al Cuerpo que nos une: La Policía Nacional. Un ejemplar de este tuve el inmenso honor de dedicárselo.
La seguía de cerca en las redes y en los medios. Veía a una mujer valiente, a una policía íntegra que defendía día a día los valores de todos aquellos que con orgullo visten el uniforme azul.
Desde entonces mantenemos una relación cordial y amistosa, pues sabemos que cada uno de nosotros se puede fiar del otro. Ella ha compartido en Sal Televisión varios artículos que he tenido el privilegio de escribir para la Policía Nacional. Este medio goza de una fiabilidad absoluta ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, un compromiso que se entiende mejor sabiendo que Stilita Mosteiro es nieta de policía.
A Laura la veo una mujer, una policía, veraz, que dice cuánto debe para defender a la totalidad de sus compañeros, así como también al cuerpo hermano de la Guardia Civil y demás cuerpos policiales.
Habla con claridad meridiana en sus periódicas colaboraciones en diversos medios de comunicación; eso ha hecho que algunas veces haya sufrido persecución en un vano intento de acallarla.
Pero no se dan cuenta de lo que esto hace, que la conciencia, cuando es libre, habla desde la verdad y esta es imposible de silenciar. Además, Laura no hace nada para beneficio propio, sino para el colectivo al que tan dignamente representa.
Desde la defensa de la consideración de profesión de riesgos tanto para la Policía Nacional como la Guardia Civil, apoyar y denunciar la situación que las fuerzas policiales están viviendo en Ceuta, defendiendo la justa reivindicación de tener una jubilación digna, por la cual los representantes sindicales de ambos cuerpos se encerraron en la Secretaría de Estado de Interior tras romper la negociación con el Ministerio del Interior tras el enésimo engaño del gobierno en funciones, el maltrato que reciben por parte de Grande-Marlasca, así como proteger la dignidad de los compañeros que dan sus vidas por defender las nuestras, los que son atacados, malheridos, vilipendiados, mientras los que deberían velar por ellos miran hacia otro lado para mantener intactos sus espurios intereses.
El pasado martes estuvo en Bruselas, llevando la voz de Ceuta al Parlamento Europeo.
Según ella misma comentó en redes sociales: “Es un honor poder denunciar ante las instituciones europeas la invasión que sufrió la ciudad y defender la seguridad de nuestras fronteras, la soberanía de España y el trabajo de quienes la protegen. Ceuta merece ser escuchada, respetada y defendida”.
Además, Laura defiende con firmeza su intimidad. Es una decisión muy acertada: para quienes viven bajo el constante escrutinio de sectores que no valoran el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, mantener su vida familiar en el anonimato es la mejor protección.
Amante de los gatos, en eso nos parecemos, aunque en mi caso con dos perretes encantadores, como es Colmillo, jubilado de la Guardia Civil, y Fernanda, una podenca maneta andaluza que ya está hecha toda una abueleta.
Debo reconocer que, como hijo del Cuerpo de la Policía Nacional, estoy inmensamente orgulloso de la labor que realiza mi admirada amiga Laura García, ya que se ha convertido en la voz de muchos que por mil razones no pueden hablar, defensora a ultranza de los valores que tiene este bicentenario Cuerpo y de cuantos lo conforman.
Sirva este humilde artículo como mi homenaje a esta Policía Nacional (UPR) que sigue defendiendo a los hombres y mujeres que se revisten con su azul uniforme con la premisa de servir y proteger, así como cumplir el ordenamiento jurídico y constitucional, que es garantía de seguridad para todos.
Gracias, Laura, por ser como eres.
Jesús Rodríguez Arias







