El colectivo de la Policía Local de San Fernando ha dicho «basta» a lo que califican como una política de desprecio sistemático por parte del Ayuntamiento. La plantilla al completo se ha dado de baja de la bolsa de productividad para los turnos extraordinarios de la Feria del Carmen y de la Sal, lo que supone la negativa de los agentes a realizar horas extras. Una medida de presión drástica que nace de la desesperación de un cuerpo policial abandonado a su suerte.
La situación no obedece a una simple disputa económica. Según argumentan los agentes han tenido que alzar la voz para visibilizar una precariedad que roza la desidia institucional. La indignación policial apunta al corazón de la gestión del Gobierno local. Es por ello que hacen mención a los cuatro años que llevan con la misma ropa. El colectivo denuncia con indignación que las partidas presupuestarias destinadas por ley a la renovación de sus uniformes se han desviado durante cuatro años a «otros menesteres», obligándoles a patrullar en condiciones indignas.
Recuerdan que la Valoración de Puestos de Trabajo (VPT) no se ha tocado en dos décadas. Para los agentes, el Ayuntamiento pretende que una plantilla del siglo XXI funcione con una estructura burocrática del siglo pasado.
De igual manera, denuncian públicamente, la continua negativa municipal a aprobar un reglamento de segunda actividad deja desprotegidos y sin alternativas justas a los policías de mayor edad.
Desde el colectivo policial insisten en que el Ayuntamiento es el único responsable del desamparo que van a sufrir las familias de las zonas colindantes al recinto ferial. Los agentes recuerdan que su labor extra el año pasado se saldó con más de cien denuncias por miccionar en la vía pública, además del control de botellones en focos conflictivos como el parque El Barrero, la venta ambulante ilegal y el suministro de alcohol a menores.
Sin este despliegue preventivo, los policías advierten de “que la inacción municipal condena a los residentes a soportar el olor a orina en sus ventanas, suciedad en sus portales y un ruido incontrolado”. El cuerpo local lamenta tener que llegar a este extremo, pero recuerdan que «sin dignidad para trabajar, es imposible garantizar la convivencia ciudadana».
Con estas afirmaciones del colectivo, ahora la pelota está en el tejado del equipo de Gobierno. La Policía Local exige que se dejen de parches institucionales, se sienten a negociar de forma real y reconduzcan la situación antes de que el caos en las calles sea irreversible.








