Domingo de Pentecostés, domingo donde en la Aldea del Rocío se vive un día lleno de emociones, ya los peregrinos han llegado del Camino, otros han ido directamente el viernes para vivir estas pletóricas jornadas esperando a que llegue la madrugada y con ella la Blanca Paloma salga a los hombros de los almonteños al encuentro, un año más, de centenares de miles de personas que la esperan con anhelo.
Huelva es mariana por la Gracia de Dios.
Y Huelva el 8 de mayo se volvió a vestir de luto ya que, en sus aguas, patrulleras del Servicio Marítimo de la Guardia Civil perseguían a una narcolancha a unas ochenta millas de la costa, en una zona equidistante entre las provincias de Huelva y Cádiz. Las embarcaciones que fueron arrolladas son la patrullera Río Antas y una embarcación semirrígida de la Benemérita.
La Guardia Civil lamentó, en primera instancia, el fallecimiento del agente Germán Pérez, horas después se unió a esta luctuosa lista el capitán Jerónimo Jiménez.
Germán era un veterano agente de 55 años, nacido en Teruel, y que llevaba más de tres décadas destinado en el Servicio Marítimo.
Ingresó en la Guardia Civil en 1989 y apenas tres años después ya surcaba las aguas del Campo de Gibraltar como parte del Servicio Marítimo. Desde entonces, no abandonó el mar. Casi 34 años después, la persecución de una narcolancha le costó la vida.
German, comenzó su trayectoria en el Servicio Marítimo en 1992, destinado en Algeciras, uno de los puntos más calientes del litoral español en la lucha contra el narcotráfico. Después pasó por Almería y, en 1994, recaló en Huelva, donde ha permanecido hasta el día de su muerte. Tres décadas luchando contra el narcotráfico y con una hoja de servicios intachable y llena de reconocimientos como una Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco y cuatro cruces con distintivo blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil abalan su carrera.
Su hermano Rubén fue jefe de la Patrulla Águila y en la actualidad es miembro de la Academia General del Aire, su mujer, Laura, es también agente del Cuerpo y pertenece al Servicio Marítimo de la Comandancia de Huelva.
El otro fallecido en acto de servicio en las aguas de Huelva el pasado viernes 8 de mayo es el capitán Jerónimo Jiménez, de 56 años. Ingresó en la Guardia Civil en el cuartel de Nerja, aunque pronto fue destinado a Guipúzcoa, donde permaneció seis años en los que ascendió a cabo y luego a sargento. Ya como alférez regresó en 2005 a la provincia de Málaga, de donde es oriundo ya que nació y se crio en Villanueva del Rosario.
En la comandancia malagueña se hizo cargo de la Oficina Periférica de Comunicación (OPC), donde fue jefe de prensa varios años, simultaneando esa labor con la de responsable del Centro Operativo de Servicios (COS) de Málaga, que gestionan todas las incidencias que surgen en la provincia, incluido el Servicio Integral de Vigilancia Exterior (SIVE), que en aquella época se estaba implantando en todo el litoral andaluz precisamente para luchar contra el narco.
Según información que me llega, es muy difícil, por no decir imposible, encontrar a alguien en la Comandancia de Málaga que no apreciara a Jerónimo por sus cualidades humanas y profesionales. Discreto, humilde, muy educado y respetuoso. “Siempre hablaba de usted a cualquier agente que fuera mayor que él, aunque fuese su subordinado”, así se expresaba un compañero suyo que lo conocía bien.
Jerónimo estaba a punto de ascender y su deseo era volver a Málaga, de donde también es su mujer. “Era de lo mejor que hemos tenido aquí”, afirma otro agente de malagueño. También con una extraordinaria hoja de servicios, repleta de felicitaciones y distintivos, entre estas tres cruces con distintivo blanco a la Orden del Mérito de la Guardia Civil, una Cruz de Plata a la Orden del Mérito de la Guardia Civil, Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, así como una Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco.
En 2020, justo antes de la pandemia de la Covid-19, fue destinado al Servicio Marítimo de la Comandancia de Huelva, del que seguía siendo su máximo responsable.
Destaca en un extraordinario reportaje publicado por “El Español” el sábado 9 de mayo y firmado por mi buena amiga Laura Garófano, que estos dos guardias civiles tuvieron un accidente en enero de 2025 en Isla Cristina en el que el capitán Jerónimo se fracturó 5 costillas, con perforación pulmonar y derrame pleural, y fue asistido por el agente Germán, herido en una mano: tardaron una hora en rescatarlos del agua en pleno mes de enero.
En una noticia publicada por Diario de Cádiz el martes 12 de mayo y firmada por Pedro Espinosa cuenta que “las embarcaciones implicadas en la persecución a una narcolancha en aguas cercanas a la costa de Huelva, que finalizó con un capitán del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y un agente muerto, se encuentran inmovilizadas en la Base de Rota por la autoridad judicial que investiga el suceso. El aspecto de ambas, sobre todo el de la semirrígida, es desolador, ya que se observa claramente como la patrullera Río Antas le embistió. Miembros de la Guardia Civil han querido dejar claro que no se trata de un accidente, sino de maniobras de fuga de los narcos, que provocan olas en su avance zigzagueante que hacen que los barcos perseguidores sean prácticamente ingobernables. «Estamos hablando de una persecución a más de 60 nudos, dando pantocazos provocados por las olas que forman las narcolanchas. Eso es como golpearte contra acero», indicaba un portavoz de Jucil”.
El viernes 8 de mayo, las azules aguas de la mar quedaron teñidas de la sangre de dos nuevos héroes que entregaron sus vidas por ti y por mí, luchando contra el narcotráfico, dejando viudas, hijos, familias destrozadas, compañeros zarandeados de nuevo por el dolor y la incomprensión, así como toda la Familia que en sí conforma la Guardia Civil.
El coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Don Julio Serrano Checa dijo en una entrevista a Huelva Información: “Por desgracia no son los primeros guardias civiles que han fallecido en acto de servicio. Eso no mitiga el dolor, estamos todos consternados y muy afectados por lo sucedido. Somos una gran familia y, además nos conocemos perfectamente entre nosotros, compartimos no solo trabajo, sino también los momentos de ocio juntamente con nuestras familias, por lo que sentimos como propia la pérdida. Este vínculo es aún mayor entre los componentes del SEMAR provincial, ya que pasan muchas horas juntos embarcados y conviviendo en un espacio reducido. Jerónimo y Germán eran excelentes personas y compañeros, grandes profesionales a los que echamos profundamente de menos. No obstante, como siempre, nos sobreponemos al dolor y seguimos trabajando con la misma entrega, espíritu de sacrificio y tenacidad que nos caracteriza, y por mucho que nos duela, y que estemos devastados por dentro, precisamente por honrar a los guardias civiles caídos en el cumplimiento del deber, no vamos a dejar ni un solo día de cumplir con nuestra obligación y seguir sirviendo a la sociedad con absoluta entrega y dedicación, sin desfallecer, por duras que sean las circunstancias”.
Huelva volvía a ponerse de luto como lo hacía toda Andalucía ya que el presidente de la Junta de Andalucía decretó dos días de luto oficial
Estos asesinatos en manos de narcos rompieron la campaña electoral a las elecciones al Parlamento Andaluz que se celebraron el pasado domingo 17 de mayo. El Partido Popular, cuyo líder es el presidente de la Junta de Andalucía en funciones, suspendió la misma durante las jornadas del viernes y sábado. El PSOE que encabeza la exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda del gobierno de Pedro Sánchez, María Jesús Montero siguió los pasos del líder andaluz. Las demás fuerzas políticas no hacerlo, ellos sabrán por qué, no vale la excusa de que hay que hablar cuando en verdad lo que había que hacer es guardar silencio, acompañar a las víctimas y asistir al multitudinario funeral.
Juanma Moreno desde el minuto uno estaba junto a las víctimas, las familias, los miembros de la Guardia Civil. María Jesús Montero hizo simbólico acto de presencia en la capilla ardiente y marchó hacia el funeral tanto en la primera como en la segunda demostró cierta frialdad y.
Huelva amaneció el sábado nueve de mayo envuelta en dolor, silencio y conmocionada. La provincia despertaba profundamente consternada por la pérdida de Germán y Jerónimos, del Servicio Marítimo de la Guardia Civil fallecidos en acto de servicio el día anterior. Desconsuelo es lo que se palpaba, desde primera hora de la mañana en las inmediaciones de la Comandancia de la Guardia Civil, donde se acercaban familiares, amigos, compañeros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, autoridades institucionales y ciudadanos en general para despedir y mostrar sus respetos a las víctimas. Lo hacían en la puerta de acceso ubicada en la Avenida Cristóbal Colón donde la Benemérita había habilitado la capilla ardiente.
Las escenas en la entrada de la Iglesia de la Concepción se quedarán marcadas en la retina de la memoria para siempre. Dolor, solemnidad, lágrimas, dignidad, Honor, de los guardias civiles que acompañaban a los féretros y los que los portaban a hombros.
Entre quienes estaba Luisa, viuda de Germán, que también es Guardia Civil del Servicio Marítimo. Ella portaba el féretro de su marido entre el dolor y el desconsuelo palpable ante la mirada de todos.
«El honor no tiene género, pero sí tiene valor», comienza el texto, difundido ampliamente en grupos vinculados al Instituto Armado. El mensaje pone el foco en una de las imágenes más impactantes del sepelio: la de Luisa cargando «a hombros el féretro de su esposo».
«Hay imágenes que no necesitan explicación porque te golpean directamente en el alma», señala el escrito. «Ver a mi querida Luisa, guardia civil, y a la vez viuda de su marido recientemente fallecido, Germán, cargando a hombros el féretro de su esposo, es la definición más pura del coraje, del amor, de la vocación y del servicio».
Un querido amigo e hijo del Cuerpo de la Guardia Civil, José María Bocanegra, compartía conmigo estas palabras ante las imágenes de la viuda de Germán.
“Ahí tienes a Luisa, portando el cuerpo de su marido Germán. ¡¡Qué fuerzas!!
En otra imagen del funeral me indicaba lo siguiente: “El padre de Luisa, José Ochavo acompañado de otra hija. Fue conductor del Jefe de Línea de Estepona, donde coincidió con mi padre del año 1977 a 1980”.
“Más joven que yo, Luisa y mis hermanas eran muy amigas”. “Ha sido una mujer muy castigada por la vida pues un falleció un hijo con 17 años hace dos años y un hermano con 38 años de infarto también en la Guardia Civil de Estepona hace cinco años”.
“Luisa fue famosa porque fue la primera Guardia Civil del Mar de España”.
“Jesús, espero que puedan recuperarse de tan fuerte golpe”.
Gracias José María, querido amigo, por aportar ese grano de cercanía y humanismo que quiero que todos sientan cuando lean este artículo.
Al funeral asistió el presidente de la Junta de Andalucía, en funciones, Juanma Moreno Bonilla, al cual se le veía profundamente afectado, con miembro de su gobierno y cargos institucionales. Antes también había asistido a rendir honores en la capilla ardiente instalada en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva.
“Vengo con toda la pena de tener que acudir a una situación como esta, donde hemos perdido la vida de dos grandes profesionales cuyas familias están destrozadas”.
No evitó el trasfondo del conflicto y recordó que lo que ha pasado en Huelva evoca inevitablemente a lo que pasó hace dos años en Barbate.
Ese eco de Barbate al que aludió el presidente de la Junta de Andalucía sobrevoló toda la ceremonia. La memoria de aquel febrero de 2024 sigue fresca en el Cuerpo, cuando los agentes David Pérez y Miguel Ángel González murieron después de que su pequeña embarcación tipo zodiac fuera embestida de forma deliberada por una narcolancha de grandes dimensiones en el puerto de ese pueblo pesquero gaditano. Aquel suceso no solo dejó una huella trágica, una herida abierta, sino que desencadenó una crisis institucional sin precedentes.
Recuerdo ese nueve de febrero como si lo estuviera viviendo ahora mismo. Me acuerdo de las noticias que llegaban sin cesar de Barbate y el dolor, la angustia, que se vivió entre los miembros de la Guardia Civil y los que queremos a este glorioso y benemérito Cuerpo.
El sábado 10 tanto Hetepheres como yo nos dirigimos a Cádiz, para rendir homenaje en la capilla ardiente del guardia civil Miguel Ángel González. El féretro de David Pérez fue trasladado directamente a Pamplona donde allí recibiría los últimos honores.
Solamente deciros que fue impactante el dolor que allí vivimos entre sus compañeros, mandos, familiares y amigos. En la vida hay que estar a las duras y maduras. La Guardia Civil siempre está con nosotros para protegernos y era cuestión de honor que nosotros fuéramos a rendir homenaje ante su féretro cubierto con la enseña nacional y rezar también por su noble alma.
Al funeral en Huelva asistieron ni el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ni el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ni la de Defensa, Margarita Robles. La representación del gobierno de España estuvo a cargo de la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo y la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.
Mi pregunta es: ¿Cuándo el gobierno de España va a aprobar que la Guardia Civil, Policía Nacional como profesiones de riesgo?
El domingo 10 de mayo fallecía también un guardia civil de 63 años en situación de reserva, de un infarto tras más de 14 horas en el dispositivo del MV Hondius.
La AUGC ha pedido que el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales investigue si sus cometidos vulneraban la normativa vigente y si su muerte se podría haber evitado con una planificación adecuada.
Según la Asociación Unificada de la Guardia Civil, Berto inició su jornada a las seis de la mañana conduciendo desde Santa Cruz de Tenerife hasta el Puerto de Granadilla de Abona. Catorce horas después seguían en el dispositivo, trasladando materiales y realizando funciones que, presuntamente, no le correspondían en virtud de su situación administrativa. Sobre las 21.40 horas sufrió un infarto que acabó con su vida.
El viernes 15 de mayo se volvieron a vivir una situación dramática cuando en la noche pasada en aguas alejadas de la Costa de Almería, la patrullera “Audaz” del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) fue golpeada por una narcolancha en el transcurso de una arriesgada persecución en la que participaba un enjambre de hasta seis embarcaciones semirrígidas (RHIB). Afortunadamente ningún funcionario sufrió daños personales a raíz de esta intervención. Hay que recordar que los funcionarios adscritos al Servicio de Vigilancia Aduanera tampoco están reconocidos como profesión de riesgo.
¿Hasta cuándo van a sufrir las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado semejante estado de indefensión? ¿Hasta cuándo van a padecer vestuario, chalecos, instrumental, armas, vehículos de ínfima calidad? ¿No hay dinero para los que nos protegen? ¿A dónde van esas partidas económicas?
Isa Torres escribía la pasada semana en Facebook: “Han vuelto al trabajo. Pero no han vuelto iguales. Han regresado a la patrulla con dos silencios sentados detrás.
Dos ausencias que ya nadie podrá cubrir.
Porque después del funeral llegan los días peores. Los pasillos vacíos. La rabia contenida. Las declaraciones que duelen más que algunos disparos.
Y ese frío extraño de sentirse solos cuando más necesitaban sentirse arropados.
La Guardia Civil no pierde solo compañeros. Pierde risas, rutinas, miradas cómplices y trozos enteros de vida.
Y aun así… vuelven. Se colocan el uniforme. Salen otra vez ahí fuera. Con el corazón remendado y la obligación intacta.
Hay heridas que no salen en las fotografías oficiales.
Pero existen. Y pesan.”
Siento mucho la muerte en acto de servicio de Jerónimo y Germán, siento también el fallecimiento de Berto, el desconsuelo de sus familias y amigos, así como de toda la Guardia Civil que tiene su corazón verde en negro luto.
Siento mucho el desamparo que padecen, pero sabed que la inmensa mayoría de la sociedad os quiere, respeta y admira. Contra eso no podrán acabar porque formáis parte de nuestras vidas.
Honor y Gloria por siempre para Germán y Jerónimo.
Honor y Gloria, también, para Berto.
Descansen en Paz sus verdes corazones.
Mi pesar a sus familias, amigos y a la Guardia Civil.
Demostráis a diario en vuestra vida como en la muerte que el Honor es vuestra principal divisa.
Jesús Rodríguez Arias


